Finalmente, la anunciada comedia sátirica, dirigida por Ben Stiller, se estrenó el pasado 26 de septiembre en España con un gran éxito de público, y la general aceptación de la crítica. Producida por DreamWorks, la película, en un permanente tono cachondo y paródico, narra las desventuras del rodaje de una superproducción bélica, protagonizada por tres grandes estrellas, Kirk Lazarus (Robert Downey Jr., magnífico en su papel) Jeff Portnoy (Jack Black) y Tugg Speedman (Ben Stiller), y dirigida por un inexperto director inglés (Steve Coogan). Basada en un libro que escribió un antiguo marine (Nick Nolte), el rodaje de dicha película, un poco al estilo del de Apocalypse Now, sufre por incontables retrasos y caprichos de sus estrellas, y el director, cortando por lo sano, decide dejar a los actores principales en mitad de la selva, rodando sus reacciones como si fuera un documental.
Ben Stiller logra una lujosa (se nota, y mucho, el pastón que está detrás de la producción) parodia del cine bélico de Hollywood, con homenajes a cintas como El cazador, Platoon o Apocalypse Now. Pero no sólo se queda ahí, sino que la película es toda una crítica mordaz y paródica hacia Hollywood y su modo de hacer películas, desde productores tiránicos obsesionados con el dinero (antológico papel de Tom Cruise) hasta agentes de actores sin escrúpulos (como el personaje de Matthew McConaughey), pasando por toda clase de caprichos de las estrellas, desde adicciones a las drogas, exageración a la hora de meterse en un personaje (y no miro a nadie, Daniel Day-Lewis) y en el guión, y decadencia de antiguas estrellas de cine de acción. La película, con altibajos, es una perpetua exageración y hay tres o cuatro escenas dignas de recordar por las carcajadas que provocan, bien por los diálogos, bien por un humor más escatológico y bestia. La parte final, aun sin abandonar el humor, parece más digna de una película de aventuras bélicas que otra cosa. Sobran, eso sí, algunos gags un tanto infantiles que no funcionan, y alguna escena pasada de rosca. Pero lo que queda es una ácida e irreverente comedia hacia todo el sistema de creación de películas de Hollywood, donde Stiller no deja títere sin cabeza. Y encima, con unas secuencias bélicas y unos paisajes que ya quisieran otras películas más "serias".
LO MEJOR: Los tres protagonistas (Downey Jr. especialmente), los paisajes, el humor cachondo, excesivo, grandioso y despiporrante. Atención al baile final que se marca el personaje de Tom Cruise.
LO PEOR: Algunos gags no funcionan, y a quien no le guste ver a Jack Black histriónico y sobreactuando a más no poder, que no la vea.

1 comentario:
La verdad es que tenía ganas de ir a verla, no sé, me llamaba la atención la idea. Además Jack Black para mí es un punto a su favor, ese hombre es uno de mis ídolos.
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